Un método rápido capaz de determinar la causa y la severidad de infecciones respiratorias virales mediante tres biomarcadores inmunológicos fue distinguido por la Administración Nacional de Propiedad Intelectual de China (CNIPA). El organismo lo seleccionó entre 54 casos internacionales evaluados en su programa BRIPC Best Practice Cases in Intellectual Property 2024.
La tecnología fue desarrollada por la Dra. Susan Bueno, profesora titular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile y directora alterna del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII).
La postulación al programa fue gestionada por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Chile (INAPI), que presentó cuatro candidaturas chilenas a la convocatoria. Entre las cinco organizaciones seleccionadas a nivel internacional, la Pontificia Universidad Católica de Chile fue la única representante de Chile en resultar premiada, un proceso que la Dra. Bueno describe con una mezcla de sorpresa y orgullo.
“Recibimos este premio con mucha sorpresa, también con mucho orgullo y mucha humildad, porque es un reconocimiento que valida un desarrollo científico que pasó por varias etapas de validación y protección”, señala la Dra. Bueno.
Los métodos de diagnóstico habituales para infecciones respiratorias virales, los mismos empleados de forma masiva durante la pandemia de COVID-19, se limitan a confirmar la presencia del patógeno sin entregar información sobre la evolución clínica del paciente, y que además puede demorar varios días. La investigación de la inmunóloga chilena y su equipo suma la detección de moléculas producidas por el propio sistema inmune en la secreción respiratoria, lo que anticipa qué personas desarrollarán un cuadro más severo. Además, la detección que tarda aproximadamente 20 minutos, podría apoyar en la descongestión de los sistemas de salud primarias, sobre todo en los meses de invierno.
La tecnología detrás del premio
La patente reconocida protege un método que identifica biomarcadores inmunológicos presentes en la secreción respiratoria de los pacientes. La concentración de estas moléculas permite establecer el grado de severidad de una infección por virus respiratorio sincicial y metapneumovirus humano, principales causantes de cuadros respiratorios graves en lactantes y adultos mayores.
El desarrollo del método de diagnóstico involucra más de una patente, ya que protege distintos componentes de la tecnología. La distinción de la CNIPA recayó específicamente en la que resguarda estos marcadores moleculares, que permiten diferenciar entre un cuadro leve y uno que requiere mayor vigilancia clínica.
A diferencia de las pruebas moleculares estándar, que solo confirman si el paciente está infectado, esta tecnología entrega un segundo set de datos que puede orientar decisiones clínicas, como priorizar la atención de casos con mayor riesgo de complicaciones. “No solamente detectamos la presencia de estos virus, sino que también qué tan severa es la enfermedad que está desarrollando la persona”, explica la Dra. Bueno.
El potencial clínico de esta segunda capa de información fue destacado por la vicerrectora de Investigación y Postgrado UC, Dra. María Angélica Fellenberg, quien sostiene que la herramienta puede mejorar la toma de decisiones clínicas frente a enfermedades respiratorias que afectan a millones de personas cada año en el mundo.
Cooperación científica con China
El reconocimiento se enmarca en el programa de cooperación en propiedad intelectual de la Franja y la Ruta, la iniciativa china de conectividad económica y científica entre países socios. La Dra. Bueno sitúa su valor más allá del premio puntual. “Este acuerdo no solo favorece la interacción y el intercambio entre países, sino que también reconoce las capacidades que tiene cada uno en términos de creación de conocimiento y capacidades científicas”, apunta la investigadora.
La colaboración entre el equipo de la Dra. Susan Bueno e instituciones chinas antecede al premio y se ha concentrado en capacidades tecnológicas complementarias, como la producción de anticuerpos utilizados para detectar moléculas inflamatorias en secreciones respiratorias. “China tiene una capacidad muy alta para producir estos productos en condiciones óptimas, con estándares de trabajo y una rapidez que son muy valiosos para que un proyecto de este tipo pueda avanzar adecuadamente”.
El vínculo también se ha desarrollado en el plano académico. El equipo de la UC y el IMII dictó un curso en China para presentar sus innovaciones en inmunología y enfermedades infecciosas, en colaboración con la Universidad de Tsinghua, con la que mantienen intercambios de conocimiento desde hace varios años.
La cooperación se intensificó durante la pandemia de COVID-19, cuando el equipo de la Dra. Bueno evaluó en Chile la vacuna de virus inactivado, CoronaVac, desarrollada en China, generando la evidencia clínica sobre su seguridad y capacidad de inducir respuesta inmune. Esa vacuna fue parte del esquema inicial de vacunación aplicado de forma masiva en el país.
Proyección y desafíos futuros
Para la Dra. Bueno, el reconocimiento de la CNIPA tiene un efecto que trasciende a su equipo de investigación. “Este tipo de reconocimientos permite dar a conocer todo lo que se hace en el país, las universidades, los institutos de investigación, y destaca el rol que tiene la inversión en ciencia en Chile”, añade la investigadora.
La distinción también pone en relieve el trabajo previo de protección del conocimiento, un proceso que la académica describe como acucioso y de múltiples etapas. La Pontificia Universidad Católica de Chile acompañó ese trabajo de patentamiento, mientras que el Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Chile gestionó la revisión y protección de la tecnología en Chile antes de su proyección internacional. De cara al futuro, la Dra. Bueno sitúa el principal desafío de la ciencia chilena en el financiamiento de capital humano avanzado.
“Necesitamos invertir más en fortalecer a las personas formadas para la creación de conocimiento científico, que tengan alcance internacional, capacidades de comunicación y de intercambio”, plantea la académica, quien reconoce al equipo detrás del hallazgo. “Represento a un grupo muy importante de científicos, estudiantes e investigadores jóvenes, que son quienes hacen un gran aporte, y tengo el orgullo de representar en este premio”

