El Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII) realizó el cierre del ciclo anual de su programa de proyección al medio externo (PME) en Antofagasta, con una jornada dirigida a estudiantes de enseñanza media que enfatizó el vínculo entre la alimentación y el sistema inmune. La actividad se desarrolló en el Harvest Christian School, consolidando una estrategia de divulgación científica orientada a acercar la investigación a la vida cotidiana.
La iniciativa incluyó charlas y una muestra de infografías interactivas que explicaron, de manera simple y con base científica, cómo distintos alimentos contienen compuestos bioactivos capaces de influir en la respuesta inmunológica. Desde frutas y verduras hasta fermentados y hierbas, el programa propuso una mirada aplicada que conectó la ciencia con decisiones diarias sobre la salud.
El cierre en regiones del proyecto, que se efectuó también en varios establecimientos de la Región Metropolitana durante el año 2025 y el actual, marcó el término de un ciclo que consolidó una línea de trabajo enfocada en la divulgación científica y en acercar el conocimiento a públicos no especializados. La intervención combinó formatos visuales y didácticos para traducir contenidos complejos en conocimientos accesibles, promoviendo tanto la comprensión científica como el interés por la investigación.
“Acercar la inmunología a los estudiantes en etapa escolar es fundamental para construir una sociedad más informada y consciente de su salud. Iniciativas como esta permiten comprender que la ciencia no es algo lejano, sino una herramienta concreta que impacta en decisiones cotidianas, como la alimentación, y que puede contribuir al bienestar a lo largo de la vida”, afirmó el Dr. Alexis Kalergis, director del IMII y académico UC.
Una experiencia educativa
La actividad en Antofagasta se estructuró como una experiencia educativa para estudiantes de enseñanza media, en la que la inmunología se presentó como una disciplina conectada con la vida diaria. A través de charlas y material visual, el IMII buscó demostrar que los conceptos científicos pueden ser comprendidos y aplicados fuera del ámbito académico.
El diseño de la intervención puso énfasis en la claridad del mensaje, utilizando recursos gráficos que explicaban procesos biológicos complejos de manera simplificada. Las infografías permitieron a los estudiantes visualizar cómo distintos componentes de los alimentos interactúan con el sistema inmune, lo que facilitó la comprensión del conocimiento.
En este contexto, la jornada no solo brindó información, sino que también buscó propiciar una experiencia formativa que estimulara la curiosidad científica. “La posibilidad de interactuar con investigadores y académicos acercó la ciencia a los estudiantes, mostrando su dimensión práctica y su impacto en la vida cotidiana”, destacó el Dr. Hernán Peñaloza, investigador joven y académico UC, y encargado del programa de proyección al medio externo del IMII.
“La misión del instituto es difundir lo que hacemos a un público no especializado, acercando la ciencia a personas que no necesariamente están en el mundo científico. Buscamos traducir estos conocimientos de manera accesible, sin perder el rigor, para que tengan impacto en la vida cotidiana”, dijo el académico de la Universidad Católica, quien subrayó que la experiencia estuvo dirigida principalmente a estudiantes de tercero y cuarto medio, lo que contribuyó a orientar sus decisiones vocacionales hacia el mundo de la ciencia.
Desde el IMII, se relevó que el trabajo realizado en los últimos meses tuvo el propósito de posicionar la ciencia como una herramienta para la comprensión del entorno, promoviendo una mirada crítica e informada sobre temas de salud. En este sentido, la intervención se planteó como un puente entre el conocimiento científico y las decisiones individuales, especialmente en etapas formativas.
“Estamos muy contentos de la positiva respuesta de los estudiantes de Antofagasta a esta actividad”, agregó el Dr. Peñaloza.
Alimentación e inmunidad
El foco del programa es la relación entre alimentación y sistema inmune, motivando a los estudiantes a descubrir cómo distintos productos de nuestra dieta cotidiana contienen compuestos con efectos inmunomoduladores. A través de ejemplos concretos, los participantes pudieron comprender cómo la alimentación influye en la respuesta del organismo frente a infecciones y enfermedades.
Para apoyar las intervenciones, IMII preparó un conjunto de material visual que presentó las propiedades de productos de presencia habitual en los hogares, tales como frutas, verduras, lácteos fermentados, miel, ajo y pescado. Las infografías expusieron las propiedades de cada alimento, incluidas antioxidantes, probióticos, compuestos antimicrobianos y nutrientes esenciales, y explicaron de manera ordenada cómo cada grupo contribuye al funcionamiento del sistema inmune y al mantenimiento de la salud.
Por ejemplo, el ajo y la miel sobresalen por sus propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias; el salmón aporta ácidos grasos omega-3 que ayudan a regular los procesos inflamatorios; mientras que frutas como la naranja o el maqui aportan antioxidantes que protegen a las células del daño oxidativo. A su vez, fermentados como el yogurt o el chucrut contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal, un componente clave para el correcto funcionamiento del sistema inmune.
El Dr. Kalergis recalcó que el objetivo del ciclo ha sido reforzar la idea de que pequeñas decisiones alimentarias pueden tener efectos significativos en el bienestar, y que gran parte de estas alternativas saludables son accesibles para la mayor parte de la población. De este modo, la evidencia muestra que una alimentación variada y equilibrada puede fortalecer las defensas del organismo de manera sostenida.
“La evidencia científica muestra que la alimentación desempeña un papel relevante en la regulación del sistema inmune. Por eso, es clave transmitir estos conocimientos desde edades tempranas, integrando conceptos de nutrición y salud de manera accesible, para que los jóvenes puedan adoptar hábitos que favorezcan la prevención de enfermedades y una mejor calidad de vida”, explicó el director del Instituto de Inmunología e Inmunoterapia.
A su vez, el programa enfatizó que la alimentación no actúa de manera aislada, sino que forma parte de un conjunto de hábitos que influyen en la salud. La integración de conceptos de nutrición, microbiota e inmunidad permitió ofrecer una visión más completa, alineada con los enfoques actuales de la ciencia.
“El mensaje principal que queremos transmitir es que la alimentación tiene un efecto muy importante en la respuesta inmune. Lo que uno consume diariamente puede influir en cómo el organismo enfrenta infecciones u otras enfermedades, y existen alimentos cotidianos que aportan propiedades beneficiosas en ese sentido”, agregó el Dr. Hernán Peñaloza.
“Queremos mostrar qué significa hacer ciencia”
El cierre del ciclo en Antofagasta se insertó en una estrategia más amplia del IMII orientada a fortalecer la vinculación con el medio, especialmente en el ámbito escolar. A través de programas como “Espacio de Alimentos e Inmunidad”, el instituto buscó acercar la investigación científica a la ciudadanía de manera sistemática.
Esta línea de trabajo se desarrolló en distintas regiones del país, adaptando los contenidos a contextos locales y priorizando formatos accesibles. La continuidad del programa reflejó una apuesta por la educación científica como herramienta para mejorar la comprensión pública de temas de salud.
La colaboración con la Universidad de Antofagasta permitió articular esfuerzos entre investigación y docencia, fortaleciendo el alcance de las actividades. Esta articulación también contribuyó a consolidar redes regionales que potenciaron la divulgación científica. En paralelo, la iniciativa buscó despertar vocaciones científicas entre los estudiantes, mostrando de manera concreta qué significa trabajar en investigación.
La interacción con científicos y el acceso a contenidos especializados se plantearon como factores clave para motivar el interés por carreras vinculadas a la ciencia.
“Estas actividades buscan también mostrar qué significa hacer ciencia y trabajar en un laboratorio, de manera que pueda ser un gatillante para que los estudiantes se interesen en seguir carreras científicas. La idea es acercar la investigación a los colegios y motivar a las nuevas generaciones”, concluyó el Dr. Kalergis.
