La detección de influenza aviar altamente patógena H5N1 en aves silvestres del humedal El Yali, en la Región de Valparaíso, reactivó la vigilancia sanitaria y el monitoreo del virus en fauna. El caso fue confirmado tras una denuncia por mortandad de cisnes coscoroba en el sector, lo que llevó a la activación de protocolos de análisis y seguimiento por parte de las autoridades.
La influenza aviar, también conocida como gripe aviar, es una enfermedad infecciosa causada por virus de la familia Orthomyxoviridae que afecta principalmente a aves, tanto silvestres como de corral. Dependiendo del subtipo, estos virus pueden provocar cuadros leves o incluso pasar desapercibidos en aves, pero algunas variantes altamente patógenas (como ciertos subtipos H5 y H7 del tipo A) pueden generar enfermedad grave y altas tasas de mortalidad en distintas especies de aves, algunos mamíferos, e incluso ser transmitidos a humanos con graves consecuencias.
La mayoría de los virus de influenza que circulan en aves no se transmiten a humanos. Sin embargo, algunas cepas altamente patógenas, como la cepa H5N1 pueden infectar a personas y representan un riesgo para la salud pública, lo que explica la vigilancia permanente que realizan autoridades sanitarias y organismos internacionales.
En ese contexto, la presencia del patógeno en fauna silvestre no es un fenómeno aislado. Las aves migratorias actúan como reservorios naturales y constituyen una de las principales vías de introducción de la influenza aviar en distintos territorios.
El inmunólogo doctor en genética molecular y microbiología, Pablo González, académico de la Pontificia Universidad Católica e investigador del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII), explica que la circulación del microorganismo en fauna silvestre se ha observado en distintos momentos durante los últimos años.
“Este virus se ha detectado en años anteriores en fauna nativa chilena y regional y es un virus que está circulando mundialmente hace varios años en diversos países. El año 2023 fue particularmente preocupante a nivel local, porque el virus alcanzó planteles de producción avícola, lo cual constituye un riesgo alto de propagación y la necesidad de implementar medidas sanitarias importantes para contener la infección. En ese año, también se reportó la infección de un individuo en el norte de Chile con este virus, quien, afortunadamente, se recuperó”.
Cuando brotes como el del 2023 ocurren en planteles de producción, el impacto, sanitario y económico puede ser significativo debido a la necesidad de sacrificar animales y a restricciones de exportación de productos avícolas. En cambio, cuando la detección ocurre en aves silvestres, como ocurre por el momento, el foco se mantiene en la vigilancia epidemiológica, el monitoreo de posibles cambios en el comportamiento del virus y sobre todo evitar la infección de animales de producción.
“Varios países en la región tienen actualmente aves silvestres con detección de H5N1. Eso es una situación de alerta. Además, Argentina reporta recientemente un brote de este virus en un plantel de producción animal ”.
¿Potencial transmisión a humanos?
Uno de los principales factores de preocupación asociados a la influenza aviar es su potencial de transmisión a humanos. Sin embargo, la evidencia disponible indica que estos casos son poco frecuentes y que la infección suele ocurrir en contextos muy específicos de exposición.
El virus puede infectar a otros animales además de aves. En diferentes países se han detectado casos en mamíferos, lo que refleja su capacidad de adaptarse a distintas especies, explica el Dr. González. “Puede infectar a otras especies, incluidos mamíferos, y en Chile se ha detectado en lobos marinos. Eso es preocupante porque el virus puede sentarse en otras poblaciones animales y con ello, incrementar potenciales exposiciones a humanos que interactúan con ellos”.
El principal factor de riesgo para la transmisión desde aves u otros animales a humanos es el contacto directo o indirecto con individuos infectados, o con ambientes contaminados por sus secreciones o heces. Actividades como manipular aves enfermas, desplumar animales o manipular cadáveres de aves de corral enfermas con este virus son consideradas situaciones de muy alto riesgo.
Cuando ocurre la transmisión al ser humano, el trastorno puede presentar diferentes manifestaciones, pudiendo evolucionar hacia cuadros graves como neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda o shock, con una alta tasa de letalidad asociada.
A pesar de ese potencial, la transmisión entre personas es limitada. Según el investigador del IMII, “por lo pronto, las cepas circulantes de influenza H5N1 no se transmiten fácilmente entre humanos infectados. Sin embargo, existe la posibilidad de que el virus mute y adquiera esta característica, lo que podría desencadenar un escenario epidemiológico muy complejo”.
Los antecedentes en la región muestran que entre 2022 y 2024 se notificaron 4.388 brotes de influenza aviar H5N1 en 19 países. En ese mismo período, hasta enero de 2025, se registraron 71 infecciones humanas por virus de gripe aviar A(H5) en cuatro países de la región. En diciembre de 2024, la Organización Panamericana de la Salud clasificó el riesgo para la salud pública asociado a la gripe aviar H5N1 en América Latina y el Caribe como moderado, sin identificar casos de transmisión sostenida de persona a persona.
Evitar “manipulación directa”
Ante la detección del virus en aves silvestres, la principal medida preventiva consiste en evitar cualquier tipo de contacto con animales enfermos o muertos por causa de influenza aviar. El Dr. Pablo González advierte que el riesgo para las personas es bajo cuando se trata de actividades cotidianas en espacios abiertos, como visitar reservas ecológicas o parques donde habitan aves silvestres, y para los cuales no exista alerta ni restricción de acceso. El peligro aparece cuando existe manipulación directa de especies infectadas con el virus.
“La clave es evitar tocar animales enfermos o muertos que pueden estar infectados con este virus y reportar casos de mortandad sospechosa a las autoridades para que sean manejados por equipos especializados”, sugiere el investigador, quien subrayó que en un escenario global donde las enfermedades zoonóticas emergentes se han vuelto cada vez más relevantes, la influenza aviar se mantiene bajo observación permanente.
Por eso, la vigilancia sanitaria, la detección temprana en fauna silvestre y el evitar la infección de animales de corral con influenza aviar cumplen un papel central en la prevención de brotes más amplios. Estas acciones permiten monitorear la circulación del virus y anticipar escenarios de mayor riesgo, especialmente en zonas donde existe interacción entre fauna silvestre, animales domésticos y actividades humanas. Estos tres factores –sumado a cambios ambientales y la movilidad global facilitan la aparición y propagación de nuevos patógenos.
