Las personas nacidas en Chile entre 1971 y 1981 se han transformado en uno de los principales focos de preocupación ante el nuevo escenario epidemiológico por sarampión en el país. Aunque Chile eliminó la transmisión endémica del virus en 1993, quienes recibieron solo una dosis en su infancia podrían no contar hoy con la inmunidad completa necesaria frente a un virus que sigue circulando en el mundo y que ya registró dos casos importados en el país durante los últimos meses de 2025.
El llamado de los investigadores del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII) apunta directamente a ese grupo etario y a otros segmentos con esquemas incompletos. En un contexto de alta movilidad internacional, caída de cobertura de vacunación en algunas regiones y brotes activos en América, completar la segunda dosis deja de ser un trámite administrativo y pasa a ser una medida clave de protección individual y colectiva.
El sarampión es uno de los virus más contagiosos que existen: “si una persona enferma se expone a un grupo, probablemente el 90% va a exponerse al contagio”, explicó el doctor Alexis Kalergis, Profesor Titular UC y Director del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII). Una persona infectada puede transmitirlo hasta a 18 personas susceptibles si no están inmunizadas, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.
Ese nivel de contagio se explica en parte porque el virus se transmite por el aire y puede permanecer activo en el ambiente o en superficies contaminadas por un extenso periodo de tiempo, incluso después de que el caso índice abandona el lugar. “Puede durar incluso hasta tres horas después de que la persona contagiada salió de una habitación”, advirtió el académico de la Universidad Católica, lo que hace que espacios cerrados como salas de espera o transporte público sean especialmente riesgosos.
Hasta ahora, Chile no registra transmisión secundaria de los casos detectados. La situación, según los expertos del IMII (que agrupa a científicos de seis universidades locales), responde a la alta cobertura nacional de inmunización, pero el riesgo persiste mientras el virus circule en otras latitudes.
“La alta cobertura de vacunación contra sarampión en Chile equivale a una realidad sanitaria de alto valor que debe ser protegida. La vacunación es la mejor herramienta para prevenir la circulación del virus y sus complicaciones no sólo a nivel individual, sino también comunitario”, Indica el Dr. Hernán Peñaloza, Académico UC e Investigador Joven del IMII.
Caída de cobertura global
Los datos más recientes de la OMS confirman que, pese a la disponibilidad de una vacuna segura y costo-efectiva, el sarampión sigue siendo un problema grave en muchas regiones del mundo. En 2024, se estima que hubo alrededor de 95 mil muertes por el síndrome, principalmente entre niños menores de cinco años no inmunizados o sin esquema completo.
La vacunación contra el sarampión ha sido una de las intervenciones sanitarias más exitosas de las últimas décadas: entre 2000 y 2024 se evitaron casi 59 millones de muertes gracias a las campañas de inmunización.
Sin embargo, la cobertura global de vacunación ha retrocedido. En 2024, alrededor del 84% de los niños recibió al menos una dosis, mientras que solo 76% completó las dos dosis recomendadas para garantizar inmunidad duradera. Estas cifras están por debajo del umbral de 95% necesario para asegurar la llamada inmunidad de rebaño y prevenir brotes.
La región de las Américas no ha sido la excepción. En 2024 se reportaron más de 14 mil casos y 29 fallecidos por sarampión en el continente, con episodios significativos en países como Bolivia, Argentina y Brasil. La persistencia de estos brotes refleja que, aun con avances, la cobertura no es homogénea y existen brechas que favorecen la circulación del virus, especialmente cuando se combinan factores como baja inmunización, alta movilidad y desafíos en sistemas de vigilancia.
“La disminución de cobertura de vacunación en varios países reduce el escudo inmunológico que protege a las poblaciones y favorece la aparición de susceptibles”, señaló la doctora Susan Bueno, académica de la Universidad Católica e investigadora del IMII.
Entre 40 y 54 años: el grupo que debe reforzar
La inmunidad comienza a desarrollarse aproximadamente a las dos semanas después de la vacunación, pero es la segunda dosis la que asegura niveles óptimos de protección y reduce la probabilidad de infección y transmisión. El esquema es gratuito y está disponible en todo el país a través de consultorios y vacunatorios públicos.
Aun así, existe preocupación por grupos específicos que quedaron con esquemas incompletos. Un caso particular son las personas nacidas entre 1971 y 1981, quienes probablemente solo recibieron una dosis durante su infancia. “Las personas que nacimos en esa década tenemos que colocarnos la segunda dosis; es muy importante tenerla”, señaló la Dra. Susan Bueno.
La científica explicó que la segunda dosis no es un “trámite”, sino un refuerzo biológico necesario para reactivar la respuesta inmune inicial y consolidar una memoria protectora de muy largo plazo. “Una dosis no es suficiente; la segunda refuerza y permite establecer una memoria inmunológica de muy largo plazo”.
Además, advirtió que mientras más tiempo pasa sin el refuerzo, el sistema inmune puede perder parte de la memoria generada inicialmente, por lo que recomienda no postergar la aplicación. En un escenario de alta movilidad internacional, donde viajeros pueden exponerse al virus en países con menor cobertura de vacunación y así traer el virus de regreso, completar la segunda dosis en este grupo etario se vuelve una medida preventiva clave para evitar infecciones y reintroducciones.
Riesgo permanente de importación
Chile logró frenar la circulación endémica del sarampión hace más de tres décadas, gracias a un programa nacional de vacunación robusto y sostenido. “Esto permite mantener a niveles indetectables la presencia de este virus en el país”, recordó la Dra. Bueno.
Sin embargo, eliminar no equivale a erradicar la enfermedad globalmente. El virus sigue circulando en zonas con coberturas subóptimas, por lo que los casos importados siguen representando una amenaza. “Al llegar al país traen el virus, pero si hay una cobertura robusta de vacunación se protege de que se produzca una diseminación dentro del territorio nacional”, añadió la inmunóloga.
La movilidad humana actual, con viajeros frecuentes entre regiones con brotes activos y países con altas coberturas, convierte la vacunación en la principal barrera para evitar reintroducciones. El esquema de vacunación anti-sarampión que se utiliza a nivel local contempla dos dosis: la primera al año de vida y la segunda a los 36 meses.
Aunque la primera es ampliamente aplicada (con coberturas mayores al 98 % en la mayoría de las regiones), la segunda presenta niveles más bajos de adherencia. “La primera dosis se coloca al año y la segunda se aplica a los 36 meses. Una dosis no es suficiente; la segunda refuerza y permite establecer una memoria inmunológica de muy largo plazo”, puntualizó el director del IMII.
Descenso global en inmunizaciones
Según los especialistas del IMII, el descenso global en la inmunización se relaciona con una menor percepción del riesgo en todo el mundo tras décadas de control exitoso. “Ha disminuido en general a nivel global las tasas de vacunación y eso ha generado que algunas enfermedades como el sarampión reaparezcan”, señaló el Dr. Kalergis.
La OMS recomienda mantener la cobertura del 95% o más con dos dosis para prevenir brotes y proteger a las comunidades, especialmente en zonas con acceso desigual a servicios de salud. Chile mantiene una cobertura elevada en las vacunas infantiles, pero la experiencia internacional demuestra que ninguna nación es inmune al riesgo de reintroducción si se debilita la inmunidad colectiva.
Al respecto, el Dr. Pablo González, Académico UC e investigador IMII, comentó que una referencia de la rapidez con la cual sarampión puede propagarse es Canadá, país que pasó de 147 casos en el año 2024 a 4.843 en el año 2025, perdiendo recientemente su estatus de eliminación de este virus tras más de doce meses de transmisión endémica sostenida. “Este caso, junto a otros países en alto riesgo de perder también el estatus de eliminación de sarampión, llevó a que recientemente la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitiera una alerta epidemiológica ante la persistencia de sarampión en las Américas, urgiendo a las naciones a reforzar la vacunación y la vigilancia”
Mientras el virus circule en otras partes del mundo y la movilidad internacional se mantenga alta, la vacunación completa y la vigilancia epidemiológica activa serán claves para preservar el progreso sanitario alcanzado. “Este virus no ha desaparecido de la faz de la tierra y, al igual que todos muchos otros, todavía está presente. Sin esa inmunidad previa que inducen las vacunas claramente incrementa el número de personas susceptibles.”, concluyó la Dra. Bueno.
