Un equipo de investigadores y estudiantes de las universidades Católica y de Chile realizará hasta mil pruebas rápidas de VIH durante los tres días del festival Lollapalooza, en una intervención de salud pública orientada a facilitar el acceso al diagnóstico entre jóvenes y adultos jóvenes.
La actividad es impulsada por el Grupo de Trabajo en VIH y Sida de la Facultad de Medicina de la U. de Chile y cuenta con el apoyo del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII). Durante el evento se instalará un punto de testeo donde los asistentes podrán realizarse el examen de manera voluntaria y gratuita.
El procedimiento consiste en una punción en el dedo y entrega el resultado en aproximadamente quince minutos. Además del test, los asistentes reciben consejería individual, información preventiva y orientación en caso de requerir seguimiento en el sistema de salud.
La iniciativa –que se realiza por cuarto año consecutivo– busca reducir una de las principales barreras en la prevención del VIH: el acceso oportuno al diagnóstico. Aunque el examen es gratuito en el sistema público, especialistas señalan que muchos jóvenes aún enfrentan obstáculos como el estigma, el miedo a los resultados o la dificultad para acudir a centros de salud en horarios formales.
Por eso, el testeo en eventos masivos forma parte de una estrategia que busca llevar el diagnóstico directamente a la comunidad, especialmente a jóvenes que participan en actividades culturales y recreativas. El Dr. Ricardo Soto-Rifo, investigador asociado del IMII e integrante del Grupo de Trabajo en VIH y Sida de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, explica el objetivo es acercar el examen a espacios cotidianos donde se concentran jóvenes
“Muchas veces a las personas les complica ir al consultorio a hacerse el test. Es una intervención de salud pública en la que respondemos dudas, brindamos consejería cuando alguien lo necesite y entregamos preservativos y lubricantes”.
Las intervenciones se realizan de forma individual, con atención uno a uno, lo que permite orientar a cada persona y resolver dudas relacionadas con la prevención, la transmisión o el tratamiento. La Dra. Susan Bueno, académica de la PUC e investigadora del IMII, indica que “acercar el test de VIH a espacios comunitarios y culturales es clave para reducir las brechas en el diagnóstico, especialmente en grupos de riesgo”.
“Millones de personas en el mundo viven con el virus sin saberlo, y ampliar el acceso a pruebas rápidas permite detectar a tiempo y mejorar la prevención. El diagnóstico oportuno es una de las herramientas más efectivas para controlar el VIH. Ampliar el acceso a test rápidos y confidenciales permite que más ciudadanos y ciudadanas conozcan su estado serológico y se vinculen tempranamente a tratamiento o a estrategias de prevención”, indica el Dr. Pablo González, académico de la PUC e investigador del IMII.
Alta demanda en intervenciones anteriores
El contexto epidemiológico explica por qué las iniciativas de testeo comunitario se centran en adultos jóvenes. En Chile, las tasas más altas de diagnóstico se registran entre los 20 y 29 años, seguidas por los grupos de 30 a 34 años, que concentran la mayor carga de nuevos casos por cada 100.000 habitantes
“Las cifras siguen siendo de alrededor de 4.300 casos por año y se han mantenido”, explicó Soto-Rifo. A nivel nacional se estima que entre 4.800 y 5.400 personas adquieren el virus cada año, mientras que cerca de 91 mil personas viven con VIH en el país.
Diversos análisis muestran que el país experimentó un incremento significativo en los diagnósticos durante la última década, con aumentos cercanos al 59% desde 2010, lo que lo posicionó entre los países con mayor crecimiento relativo de nuevos casos en la región. Entre los factores que se mencionan para explicar esta tendencia se encuentran la baja percepción del riesgo entre jóvenes, el uso irregular del preservativo y las brechas persistentes en educación sexual.
Las versiones anteriores del testeo en el festival han mostrado una participación significativa del público. En las últimas ediciones del evento se han realizado alrededor de mil test rápidos durante el fin de semana, cifra que esperan replicar en 2026. El modelo busca replicar estrategias de salud pública comunitaria en espacios donde se congregan grandes grupos de personas, facilitando el acceso al examen sin necesidad de acudir a un centro de salud, destacan los científicos.
En Chile, el acceso al diagnóstico ha aumentado en los últimos años. El sistema sanitario ha ampliado el número de exámenes disponibles y hoy se realizan millones de pruebas anuales, pero especialistas advierten que todavía existe subdiagnóstico en jóvenes, especialmente en quienes no perciben riesgo o retrasan la consulta. “Es clave acercar el examen a la comunidad y generar espacios donde las personas puedan testearse de manera rápida, segura y sin estigma””, agregó el Dr. González.
El acceso a tratamiento es clave
Aunque el VIH sigue siendo un desafío sanitario, el panorama médico ha cambiado significativamente en las últimas décadas gracias a los tratamientos antirretrovirales. “Hoy tenemos acceso a tratamiento y la infección por VIH se maneja como una enfermedad crónica. El diagnóstico precoz y el tratamiento hacen que la calidad de vida sea virtualmente como la de una persona sana”, explicó Soto-Rifo.
Detectar la infección tempranamente permite iniciar tratamiento oportuno y reducir el riesgo de transmisión a otras personas. La Organización mundial de la Salud (OMS) estima que, al año 2024, existían 40,8 millones de personas infectadas, pero solo el 87 % conocía su estado, el 77 % recibía tratamiento y el 73 % tenía la carga vírica suprimida. Al año, 630 mil personas mueren por causas relacionadas y 1.3 millones contraen el virus, de acuerdo a la OMS.
En ese escenario, los investigadores destacan que acercar el test a espacios comunitarios puede ayudar a normalizar el examen e incentivar que las personas lo incorporen como parte habitual del cuidado de su salud sexual. Iniciativas de diagnóstico rápido en eventos masivos buscan justamente reducir la distancia entre las personas y el sistema de salud, facilitando un primer paso clave en la prevención del VIH.
